Llamado de auxilio del río San Rodrigo

Amigos soy el viejo río San Rodrigo, soy norteño, originario del norte de Coahuila. Ya tengo miles -quizás millones- de años de edad, como lo atestiguan los fósiles de especies desaparecidas que se encuentran en mi lecho. Mis aguas eran la admiración de todos por su transparencia y frescura y porque tenían abundante pesca, en mis orillas se encontraban flora, fauna para caza y frutas, de ellas se beneficiaron y se desarrollaron los antiguos pobladores de Coahuila, después los primeros expedicionarios españoles y ahora mis amigos de Zaragoza, Jiménez y Piedras Negras. La verdad es que yo nunca escatimé mi ayuda a quienes la necesitaron. Pero ahora están abusando de mí.

Me amputaron con una presa, me han hecho sangrías con canales para riego que la verdad no sé si les ha servido de algo, pero lo peor es que han carcomido mis entrañas al sacarme las piedras que por millones de años acaricié y redondeé con mis aguas para deleite de mis amigos.

Amigos, les estoy pidiendo auxilio, me estoy muriendo; por favor les pido que ya no permitan que me sigan matando, que detengan la mutilación que me están haciendo con  la extracción de piedra, con la contaminación de mi lecho y la destrucción de mis árboles, pues mis aguas y los paisajes se van a perder para siempre sin ellas, y todo va a pasar a la historia, sólo van a ser un recuerdo.

Necesito una terapia de rehabilitación intensiva y urgente.